Vértigos y mareos: ¿cómo se relacionan con el oído?

Tanto los vértigos como los mareos son sensaciones subjetivas que causan un gran malestar y pueden alterar nuestra coordinación. Nos hacen sentir inseguros en lo que se refiere al equilibrio y la percepción de estabilidad propia, e incluso de los objetos por los que estamos rodeados. 

Estos malestares guardan una estrecha relación con nuestra salud auditiva. En este artículo te enseñaremos a identificarlos.

¿En qué se diferencian?

Es importante diferenciar el “vértigo” del “mareo”. Aunque ambas están relacionadas, el vértigo es la más habitual porque de algún modo suprime la sensación de estabilidad y seguridad del equilibrio. 

Los mareos pueden considerarse como uno de los síntomas del vértigo, pudiendo estos originarse por diversas causas. Algunas de estas causas son ajenas al sistema auditivo, pero en la gran mayoría de los casos se debe a alteraciones en el oído que producen “vértigo periférico”.

¿Qué es el vértigo?

Es la sensación de que el exterior o los objetos que nos rodean se están moviendo alrededor de nosotros, generalmente en forma de círculos, también se le asocia con la impresión de que se tiene un vacío delante de nosotros, como si un paso más nos puede hacer caer por un abismo. Puede ser pasajero o crónico.

Vértigo Posicional

¿Qué son los mareos?

Ahora, los mareos pueden describirse como una percepción de inestabilidad y desequilibrio. No involucran de forma directa el ambiente que nos rodea.

Una persona que está acostada puede sentirse mareada sin siquiera abrir los ojos, es decir, un mareo es capaz de llevarnos a perder la orientación espacial. 

Ambos pueden representar una situación de peligro. Aunque no pueden considerarse como síntomas de afecciones mortales, si aparecen mientras alguien está conduciendo o realizando un trabajo que requiere tener cuidado, pueden convertirse en causantes de accidentes graves.

Tipos de vértigos

  • Periférico: El vértigo periférico está causado por un problema en áreas del oído interno o del nervio vestibular, que conecta el oído interno y el cerebro. Es el tipo de este trastorno más común.
  • Central: Se produce cuando hay un fallo en el cerebro, en particular en una zona del cerebro llamada cerebelo.
  • Posicional: El vértigo posicional paroxístico benigno aparece de forma repentina, dura solo unos segundos y termina de forma brusca. Normalmente se desencadena al girar en la cama, levantarse de una posición reclinada o al agacharse rápidamente. 
  • Cervical: el vértigo de origen cervical, tal y como su nombre indica, está relacionado directamente con las cervicales. Las malas posturas del cuello, los trastornos del cuello o los traumatismos de la columna cervical provocan este trastorno. 

Causas principales

Existen diversos factores que desencadenan las sensaciones o percepciones asociadas al vértigo y mareo:

  • La enfermedad de Ménière es un trastorno que causa crisis de vértigo, estas pueden llegar con zumbidos en los oídos y hasta pérdida temporal de la audición. Lo más habitual es que afecten a un solo oído.
  • Las infecciones bacterianas que afectan el oído interno pueden desencadenar episodios.
  • Las pérdidas de audición facilitan que el vértigo surja, ya que si no estamos recibiendo la información sonora del entorno que nos rodea de forma correcta, el cerebro tendrá dificultades. La sensación espacial puede verse comprometida a no identificar la posición en la que nos encontramos y los movimientos que debemos realizar.

A esta lista previa podemos añadir el detalle de las altas probabilidades que hay de que lo padezcan las personas con edades superiores a los 45 años y, en gran medida, mujeres principalmente.

Tratamiento para el vértigo y los mareos

Cuando el vértigo es provocado por trastornos relacionados con el oído interno, es posible aliviar los síntomas gracias a los medicamentos. 

Medicamentos

Todos los medicamentos deben ser prescritos por un médico con conocimiento del caso. Estos fármacos pueden ser Benzodiacepinas como el Diazepam o el Lorazepam. Dado que estas pastillas para los vértigos son muy fuertes, siempre debemos hablar con nuestro médico y consultar las contraindicaciones.

Incluso se puede hacer una combinación con antihistamínicos, pero siempre orientados por un profesional. Es preferible que sea un otorrinolaringólogo quien recete estos fármacos porque en la mayoría de las ocasiones se debe a trastornos auditivos.

En función del paciente, también es posible que los fármacos diuréticos puedan ayudar a reducir el agua que hay en el oído interno.

Además de estos medicamentos, en función de cada caso y cada paciente, pueden haber otros para paliar los síntomas de este trastorno.

Fisioterapia

Como alternativa a los medicamentos, algunos pacientes con síntomas clínicos, asociados a este trastorno y los mareos, han experimentado buenos resultados con la fisioterapia. 

Los profesionales de esta disciplina no se enfocan solo en ejercicios que ayuden a mitigar el vértigo. También brindan recomendaciones para evitar accidentes en caso de que el paciente experimente de nuevo mareos derivados de afecciones auditivas.

Es importante tener en cuenta que un sistema auditivo que no esté funcionando de forma correcta puede facilitar que un leve malestar de desorientación pueda inclinarse a desarrollar este trastorno de forma temporal o crónica.

Recomendaciones para este trastorno

Nuestro sistema auditivo tiene una importancia fundamental para mantener el equilibrio. Además, también es básico para evitar las desagradables percepciones de inestabilidad generadas por el vértigo y los mareos.

Si los actores principales del sistema de audición se encuentran afectados, si no estás escuchando con la claridad que deberías, lo más probable es que tengas episodios de inestabilidad, mareos o vértigo.

Vértigo y Mareos

Tomar cartas en el asunto es algo primordial. Ante cualquier síntoma lo recomendable es acudir lo antes posible a un especialista que marque una ruta de acciones para contrarrestar las causas que generan esta clase de padecimientos.

Los problemas de audición pueden ser un poco más difíciles de detectar que los problemas visuales, por ejemplo. El momento en el que una persona no ve de forma correcta lo descubre fácilmente, pero cuando no oímos bien, no nos enteramos. Lo normal es que un ser querido nos comunique que no oímos bien o que nos empecemos a dar cuenta cuando alguien nos esté hablando y tengamos que pedirle reiteradamente que nos repita la frase para poder escucharla. 

Si el problema auditivo ha llegado a este nivel quizás sea conveniente que utilices un dispositivo que favorezca tu capacidad auditiva.  Recuerda que eso es fundamental para tener una mejor calidad de vida; además dar estabilidad a posibles episodios de vértigo.

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