¿El tacto y la visión están más desarrollados en las personas sordas?

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Un déficit sensorial puede crear dificultades para desenvolverse en el día a día; sin embargo, estudios recientes demuestran cómo la pérdida de audición está relacionada con la sobreestimulación de otros sentidos, como el tacto y la visión.

En este artículo analizamos cómo algunos sentidos están más desarrollados en personas con pérdida auditiva y qué proceso cerebral es el responsable de agudizar más estos sentidos.

1. Los 5 sentidos y sus funciones

El cerebro es quien dirige los sentidos y se encarga de asignar a cada órgano una función cognitiva concreta:

  • El oído. Este sentido se ubica en las orejas. Permite recibir los sonidos del entorno.
  • El olfato. Ubicado en la nariz, el sentido del olfato capta el olor del ambiente.
  • El gusto. Permite reconocer los sabores y se ubica en la boca, concretamente en la lengua.
  • El tacto. A través del órgano de la piel, este sentido identifica las diferentes texturas.
  • La visión. El ojo es el órgano encargado de percibir las imágenes de nuestro alrededor.

El cerebro es capaz de programarse para que los sentidos con mayores carencias puedan apoyarse en los sentidos más desarrollados. De hecho, según el Laboratorio de Desarrollo del Cerebro de la Universidad de Oregón existe un mayor desarrollo del tacto y la visión en personas con pérdida auditiva.

1. 1 El cerebro y los sentidos

Cuando la pérdida de la audición ocurre durante la niñez, mientras que se está produciendo el desarrollo del cerebro, éste se adapta en torno a su capacidad sensorial. Así ocurre este proceso:

  • Los axones son las neuronas que median entre los sentidos y el cerebro, siendo el córtex sensorial el encargado de repartir estos axones entre los diferentes órganos sensoriales.
  • Estos axones no se distribuyen de forma aleatoria, pero sí compiten por ubicarse en mayor o menor medida: en el nervio visual, el auditivo, en el paladar… 
  • De esta forma, todos los axones se reparten buscando un equilibrio para que cada órgano sensorial pueda cumplir su función.
El sentido de la vista en personas sordas

Cuando existe una deficiencia sensorial, como la pérdida auditiva, estos axones guiados por el cerebro no encuentran lugar en el oído y buscan otra área en la que ubicarse. Es por esto que las personas que padecen cofosis o hipoacusia de nacimiento tienen una configuración cerebral diferente a la de un normoyente. 

En este caso, el cerebro entiende que el oído no puede acoger los estímulos sensoriales y, en lugar de transmitir esos axones al nervio auditivo, los dirige hacia otros órganos.

Al contar estos otros sentidos con un mayor influjo de estímulos, se crea una actividad neurosensorial desbordante. Esto provoca que el resto de sentidos estén sobredesarrollados, al incluir los axiomas que el oído no ha podido recoger.

Este experimento se llevó a cabo, principalmente, con niños y personas con sordera prelocutiva; es decir, individuos con hipoacusia congénita donde se ha encontrado una mayor adaptación de la plasticidad cerebral.

Sin embargo, este proceso también puede darse al revés: el deterioro cognitivo puede conducir a la pérdida de audición. Cuando un sentido deja de mostrar actividad constante, los axiomas sensoriales que manda el cerebro mueren progresivamente.

2. Los sentidos más desarrollados en las personas sordas

Las investigaciones sugieren que, durante el desarrollo de la corteza cerebral en etapas tempranas, el cerebro se adapta para cubrir el déficit auditivo dirigiendo los procesos propios de este sentido hacia otros órganos sensoriales.

La corteza cerebral es programable. Por eso, cuando detecta errores en la transmisión de estímulos, las neuronas se apoyan en los sentidos más desarrollados para cubrir esta carencia.

Un estudio revelado por The Journal Neurosciencie explica cómo las personas sordas tienen un sobredesarrollo de la vista y el tacto que no se encuentra en las personas normoyentes.

El resultado de esta investigación se ha tomado en cuenta para desarrollar herramientas que mejoran la calidad de vida de las personas con pérdida auditiva, que contribuyan a su aprendizaje e inclusión social.

3. El tacto y la visión en personas sordas

El tacto y la visión son los sentidos más desarrollados en las personas sordas, según la muestra a estudio mencionada de la Universidad de Oregón y el Laboratorio de Desarrollo del Cerebro.

El tacto y la visión en personas sordas

Tanto el sentido táctil como la vista responden a estímulos que contribuyen a la interpretación del entorno y, junto con el resto de sentidos, permiten adquirir una visión más completa de las señales que nos rodean.

Esta agudeza sensorial permite a quienes tienen algún grado de déficit auditivo disfrutar aún más de actividades y experiencias que implican exclusivamente al tacto y la vista, como vemos en muchos museos adaptados para personas sordas.

Este análisis concluye que las personas con sordera congénita tienden a desarrollar mayor sensibilidad táctil y una visión periférica, siendo mejores perceptores del movimiento y otros estímulos no auditivos.

4. ¿Cómo agudizar los sentidos?

El cerebro es también un músculo y, como tal, mantenerlo activo y entrenado ayudará a estimular todos los sentidos y evitar el deterioro cognitivo.

El déficit de un sentido no tiene por qué estar vinculado con el sobredesarrollo de otros. Sin embargo, llevar un estilo de vida dinámico y exponer el cerebro a diferentes estímulos perceptivos ayudará a evitar patologías de la cognición.

El deterioro cognitivo está directamente relacionado con la pérdida auditiva, así que es importante mantener estimulados tanto el cerebro como el oído para no ver el otro en declive.


Fuentes:

Alicia Ruiz - Redactora Audifono.es
Alicia Ruiz
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Especialista en comunicación social. Redactora para diferentes medios como EuropaPress, elDiario.es o El economista. Storytelling a contrarreloj y sacando creatividad de donde parecía imposible.

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